TU ESTAS AQUIkeith
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Basketball para melancólicos
No todos saben esto: brincar, llegar al punto más alto, hacer el movimiento de siempre, sostener el balón con las dos manos, la izquierda apoya y el brazo derecho se estira hasta que la muñeca insista la parábola perfecta para que el balón rebase el aro y sea recibido por la red que hace un ruido que sabe a música.
¿No es la crisis aquel robot que iba a terminar con el hombre?
El monstruo fue construido, como todos los monstruos, por el hombre. A diferencia de lo que se pensaba, no fue exactamente un robot poseído con voz electrónica y con ojos diabólicos: fuimos construyendo reglas y relaciones económicas que no podemos controlar.
El miedo y su ficción
Miedo sería abrir azarosamente un libro en la página 22 durante un día nublado en el poblado de La Candelaria y que, por la impresión, se me cayeran todos los dientes y, aunque quisiera levantarme, un payaso con cara de perico se burlara de mí. O bien, que me cayera un ratón en la cara mientras duermo. O tal vez que un cholo sacara su navaja para quitarme la lap donde traigo los seis capítulos de mi tesis recién terminada y sin respaldo.
Hasta la basura se separa
Lo diré una sola vez y para siempre: me gusta mucho la televisión, bastante, la idolatro y pobre de aquel ingenuo que se atreva a nombrarla la caja estúpida. Porque caja sí, pero nunca lo otro. Pero hay de televisión a televisión: aburridos los documentales del discovery. Diversión la televisión abierta, las modelos semidesnudas, los chistes tan rojos como la lengua metalera de Sabrina la duermodepie.