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Historias


By Romeo y Romeo - Posted on 08 March 2009

George había llegado cansado,
luego del accidentado viaje de tren que le llevo desde  Lisboa a Madrid.  El empleado del hotel, le hacía acotaciones
de las cuales no quería saber mayor cosa.

-La cena se sirve a las 20:30
señor, hasta las 22:30 horas. El desayuno comienza a las 7:00 y finaliza a las
10:00 horas. Aquí esta su tarjeta. Su habitación es la 1234. En la planta
12….Arturo: Ayuda al caballero con su equipaje.

                                                                                                          

Fue entonces cuando George, rubio
de ojos verdes, de 1,85 mt de estatura, de contextura atlética, de la práctica
del gimnasio, se desperezo al ver al chico que cargaría con su equipaje.

-A que habitación va? Le pregunta
al empleado del mostrador.

-A la Hab. 1234.

-Sígame caballero por favor. Le
dijo Arturo a George.

 

George, gay, cuya condición solo
la conocen sus allegados, sintió como su miembro endurecía dentro de su
calzoncillo. Se tapo su entrepierna con el abrigo y siguió al joven madrileño.
Un chico de altura promedio, pelo castaño con ojos marrones, delgado, aunque
sus brazos demostraban que estaba fibrado. Sus apretados pantalones chinos
demostraban sus piernas fuertes y un culo….de película.

 

En el ascensor, Las miradas de
George y Arturo se entrecruzaban nerviosamente. Querían hablar, pero no sabían
de que, fue cuando se le cayó el abrigo a George de las manos. Arturo se agacho
para recogerlo y al ponerse nuevamente de pie, los apretados chinos de Arturo
mostraban también su miembro duro.

 

George intento poner su mano
sobre los hombros de Arturo, cuando se abrió el ascensor. Al entrar en la
habitación, George cierra la puerta tras él.

 

-Te quedan muy ajustados esos
pantalones Arturo.

Con la cara roja de vergüenza,
Arturo intenta cambiar la conversación

-Espero que sea de su agrado la
habitación señor. Y extendió la mano esperando una propina.

Fue entonces cuando George tomo
su brazo y acerco a  Arturo a su pecho.
Ambos se miraron fijamente a los ojos….y un ardiente beso mezclo ambos labios.

 

Arturo hizo el intento de
separarse, pero no pudo. Dejo que sus manos acariciaran el cuerpo de George,
que a su vez acariciaba los brazos de Arturo.

 

George intento quitarle la
camisa, cuando Arturo lo aparto.

-No puedo ahora…Más tarde, cuando
termine mi turno

-A qué hora? Le pregunto George
al tiempo que acariciaba el pecho de Arturo.

-A las 9:00 de esta noche.

-Aquí te espero.

 

George se había quedado dormido,
cuando lo despertó el sonido del teléfono.

-Pensé que no estabas en la hab.
Le dijo Arturo.

-Me quede dormido. ¿Qué hora es?.

-9:20 ya. Voy subiendo….

 

George estaba en calzoncillos
sobre la cama. Solo pensar que subía el joven españolito a su habitación, lo
podía a mil.  No sabía si vertirse o
quedarse de esa forma.

Quería orinar, pero su miembro
estaba tan duro, que no pudo hacerlo. Se miro en el espejo del baño. Su corte
al estilo militar, le hacía que no fuese necesario peinarse, Se paso la mano
por su pecho, con algo de vello.  Se
volvió a mirar su miembro. Se lo imaginaba dentro de Arturo y lo ponía más
aún….Tocaron la puerta.

 

Cuando abre la puerta, Arturo
viene con su jersey a rayas sobre los hombros. La camisa desabotonada, dejando
ver su pecho lampiño. Su cara mostraba las ansias de querer entrar lo antes
posible.

 

-No quiero que me vean mis
com….No pudo terminar. George lo volvió a besar con pasión desmedida. Esta vez
le quito la camisa a Arturo, casi arrancándosela. George comenzó a besarle el
pecho y las tetillas. Le pasaba su lengua en una y otra tetilla, al tiempo que
le quitaba los pantalones.

 

Arturo gemía de placer. –Me gusta
lo que haces. Le bajo el calzoncillo a George mostrando su miembro viril, duro,
algo curvado a la izquierda, lleno de venas gruesas que latían de lo duro que
estaba.  Para ese momento Arturo también
estaba desnudo. Su virilidad se mostraba pletórica. Él, circuncidado,  la meneaba con su mano derecha, al tiempo que
con la izquierda, tenía la de George.

 

George empujo suavemente a Arturo
sobre la cama. Boca arriba, Arturo mostraba todo su delgado, pero definido
cuerpo. La lengua de George no sabía por donde ir, ni por donde seguir, por lo
que decidió quedarse en la entrepierna de Arturo. Mostraba su  glande rojo, húmedo, sobre su vello pubiano
color carmesí.  La boca de George se
trago literalmente el miembro de Arturo, que suspiro de placer. Las manos de
George acariciaban las piernas de Arturo, el entremuslo, su ojete que parecía
virgen. Virgen?, sería el primero que penetraría a este chico?. La sola idea
hizo que George chupara con más fuerza la virilidad de Arturo.

 

-George: Yo también quiero
chupar. Decía Arturo casi sin aliento por el placer que sentía. George fue
colocando su entrepierna poco a poco en la cara de Arturo, hasta que sintió los
labios carnosos de Arturo en su miembro. 
Ambos hombres chupaban el miembro del otro con placer desmedido.

 

Arturo no pudo aguantar más, y
sacado su miembro de la boca de George, eyaculo su tibio semen sobre su cuerpo.
Las contracciones y los gemidos de placer de Arturo, alegraban a George. El
semen tibio de Arturo hacía un pequeño pozo en su ombligo.

 

-Ha sido muy rápido. Dijo Arturo.
–Ningún hombre me había hecho sentir tanta excitación.

-Tampoco había sentido tanta
atracción por un hombre como hoy. Dijo George al tiempo que abrazaba a Arturo.
Nuevamente ambos labios se mezclaban. Los dedos de George jugaban con el semen
que aún quedaba sobre el abdomen de Arturo, esparciéndolo. Luego su mano
derecha fue hasta las nalgas de Arturo, acariciándolas,  sintiendo su escaso vello entre ambas.
Tocando nuevamente el ano de Arturo.

 

-Quiero penetrarte Arturo. George
apretó el culo de Arturo al tiempo que decía esas palabras.

-Yo también quiero que lo hagas.
–Espero que tengas protección.

-Nunca salgo sin ella. Dijo
George, quien alargando su musculoso brazo a la mesilla de noche, saco del
cajón un preservativo. George volvía estar duro. Y la mano de Arturo volvía a
estar sobre su miembro curvo. 

 

-Quiero ponerte el condón. Dijo
Arturo al tiempo que tomaba el preservativo. Lo abrió con la boca, sacando la
goma que tenía aroma de fresa. Puso boca arriba a George, al tiempo que tomaba
con su mano el miembro curvo. Para ese momento Arturo volvía también a estar
excitado y empalmado. Coloco el preservativo en el glande de George y con la
boca se lo coloco. Su nariz tropezó con el vello pubiano de George,  rubio como sus cabellos. Chupo un rato más,
para  volver a poner a mil a George.

 

Luego tomo algo del gel que había
sobre la mesa de noche y se lo unto en su ano.

George esperaba boca arriba, con
su  miembro durísimo. Arturo le da la
espalda y se sienta sobre el miembro de George, guiándolo con ambas manos. La
penetración fue limpia, acompañada de un grito, mezcla de dolor y placer que
sintió al penetrar el largo y curvo miembro de George.

 

Al principio, el dolor placentero
no dejaba mover a Arturo. Luego inicio un movimiento de sube y baja donde sus
gemidos se unían a los de George. Los movimientos se hacían más rápidos cada
vez y los gritos aumentaban en la escala sonora.

 

Arturo de bajo y se acostó boca
abajo, levantando su culito duro algo levantado. George se echó sobre él, al
tiempo que le volvía a penetrar. Esta vez los movimientos los llevaba George,
quien penetraba con fuerza, haciendo que Arturo pidiera más cada vez.

 

Quizás tuvieron dos posiciones
más hasta que George retiro su miembro, se quito el preservativo y con unos
pocos movimientos más, esparció su semen sobre el pecho de Arturo. Su miembro,
acariciaba el pecho de Arturo, mezclado sudor y semen.

Arturo también derramo su semen
sobre George. Esta vez algo más escaso, solo que George, luego de la
eyaculación de Arturo, lo abrazó uniendo semen, sudor y saliva.

 

Luego de recuperar el aliento,
seguían abrazados y besándose lujuriosamente.

 

-Te quedas a dormir?.

-No puedo, se darían cuenta de
que estoy aquí.

-Vendrás mañana?.

-Claro, pero nos encontramos en
otro sitio, Aquí tengo miedo de mis jefes.

-No te preocupes. Diré que eres
mi asistente personal en Madrid.

 

 

La ducha fue otro momento
estelar, donde George y Arturo siguieron amándose

 

 

Hasta la siguiente historia

 

 

 

 

 

Su voto: Nada Promedio: 5 (2 votos)

Hola Amig@:

gracias por tus palabras, pero de momento te dejaré con la duda....
Si lo sigues, te percataras tu mismo si es literario o experiencias propias

Saludos

Tu redaccion es detallada y descriptiva, será interesante saber que mas nos mostrarás en tu blog, pero compartenos si estas son tus experiencias o es solo tu gran capacidad literaria.

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