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HISTORIAS (100€ LA HORA)
Pedro había crecido en una estricta
familia conservadora. Muy religiosa y
disciplinada. Nada de relaciones prematrimoniales, nada de drogas, nada
de homosexualidad.
Su padre se jactaba de haber enviado
a la cárcel a un empleado de su consultora por ser gay (realmente había sido
por desfalco a la compañía, pero él omitía esa parte de la historia). El padre
de Pedro es déspota, soberbio, intolerable con todo y con todos.
Así que Pedro ocultaba su sexualidad
a su familia. Intentaba aparentar que le gustaban las chicas, que seguía las
costumbres de su familia. Jugaba con fuego realmente.
Pedro es Arquitecto. Trabaja en una
constructora importante, cuya sede matriz esta en Londres, pero con oficinas en
varias ciudades de Europa, incluida Madrid.
A los 32 años, Pedro era
medianamente conocido en los círculos de arquitectos. Sus trabajos eran bien remunerados. Inicio una vida fuera del
cobijo materno, con su piso propio.
Pedro es gordito para su estatura
(1.70), pesa 90 kilos. Ha ido perdiendo su cabellera, dejando una calva
“inteligente” como dice su secretaria, quien siempre le buscaba posibles
candidatas a ser señora “Del Salto” (apellido de Pedro). Como casi siempre
ocurre con los calvo, el pelo de la cabeza deja espacio al vello corporal,
abundante y muy suave en el cuerpo de Pedro, en sus piernas, en sus brazos, en
su pubis.
No es muy dado a relaciones con la
gente del trabajo. Pocas veces se queda a tomar cañas con sus compañeros al
final de la tarde.
Se refugia en la soledad de su piso
en San Blas, masturbándose con las películas pornos que compraba por Internet o
en sus furtivos paseos por Chueca.
Miraba las páginas de acompañantes
por Internet y fantaseaba con ellos. Sin embargo le aterraba que pudiese ser
contagiado de alguna enfermedad venérea o de SIDA.
No había tenido nunca una relación
sexual. Había suprimido muchas veces ese deseo, en parte por ocultar su
condición sexual a la familia. Pero necesitaba el contacto íntimo con alguien.
Sentir que le amaban, aunque fuera sexo pago. Lo más que se había acercado era
los contactos por teléfono.
Hoy había decidido que llamaría a
uno de esos chicos que veía por Internet. Necesitaba las caricias de alguien,
acariciar a alguien y era muy tímido para irse de copas por Chueca.
Vio fotos de algunos cuantos. No
buscaba algo en particular. Solo sexo. Muchos latinoamericanos (mayormente brasileños),
algunos desde Europa del este. Sin embargo cada vez que veía una nueva foto, se
excitaba más y más aun, que llego a eyacular….
Se decidió por un chico brasileño
llamado Kevin. Guapo para su gusto. 1.85, cuerpo de gimnasio, no mostraba su
miembro en las fotos, lo que le daba morbo. Si mostraba su musculoso cuerpo.
Comenzó a marcar el móvil que había
de contacto. Cancelo la llamada. Volvió a marcar….El corazón le dio un vuelco
cuando le respondieron con acento brasileño:
-Diga?.
-Te llamaba….. Porque te vi en
Internet.
-Si, como te llamas?
-P…Horacio –Pedro pensó que era
mejor no decir su nombre.
-Hola Horacio. Quieres en tu casa o
en la mía?
-En mi casa….No mejor en la tuya.
-Vale. Si vienes aquí yo cobro 100 €
la hora. Total participación.
Total participación? Eso que sería?.
-Donde vives?- Pedro pregunto con
algo de ansiedad.
-Cuando vas a venir?.
-Yo estoy en San Blas. Dime donde
vives y te diré en cuanto tiempo llego.
-Yo estoy en la cuesta de San
Vicente.
-Bien estaré allí en una media hora,
45 minutos.
-Te espero-. Cuando estés en la
cuesta de San Vicente, me vuelves a llamar, para decirte donde es exactamente.
Pedro no sabía que hacer. Iría a la
cita?. Que pasaría si cuando llegara no era el de las fotos?
Aún con dudas. Pedro (Horacio),
conducía hacia la cuesta de San Vicente.
Llego a Príncipe Pío en unos 20
minutos aproximadamente. El tráfico en la ciudad es más suave a las 9:00 de la
noche de un miércoles.
Volvió a llamar a Kevin.
-Diga?. –Respondió Kevin con su
acento brasileño.
-Soy Horacio. Hable contigo hace
poco. Estoy aquí en Príncipe Pío ya.
-Vale. Tienes que subir por la Cuesta de San Vicente,
hasta la Calle Arriaza.
Yo estoy en número 5, 3ero Derecha.
-Voy para allá.
Pedro sentía latir su corazón a 1000
x hora. Mientras caminaba sentía su entrepierna muy dura, como nunca antes la
había sentido. Tenía miedo por lo desconocido. No sabía como actuaría. Se
aseguro que tenía el dinero cuando llamo al telefonillo.
-Quien?. Ya Pedro se había
familiarizado con el acento.
-Soy Horacio.
La puerta se abrió después del
timbre. Pedro encontró un portal algo descuidado, con las paredes sucias. -Donde
me he metido? Se preguntaba mientras subía las escaleras, porque no había
ascensor.
Se abrió la puerta del 3D. Un
musculoso joven de pelo negro y ojos del mismo color que contrastaban con su
piel blanca le salio al paso. Estaba sin camisa, con una bermuda que recordaba
las faldas escocesas.
-Eres Horacio? Pasa. Luego de cerrar la puerta le dio dos besos.
–Como estas?
-Algo nervioso- contesto Pedro-
-Nervioso? Porqué?
-Es la primera vez que pago por
sexo. Realmente sería la primera vez que Pedro estaría en la intimidad con
alguien.
-No estés nervioso. Lo vamos a pasar
bien –Kevin paso su brazo sobre los hombros de Pedro y lo llevo hasta la
habitación. Cerró la puerta tras ellos. Pedro pensó que se iba explotar su
miembro de lo duro que estaba. Cualquier cosa lo haría explotar.
-Te quieres duchar?.
-Si es mejor para ti?
-Me da igual.
Como le iba a dar igual? Es que no
se cuidaba de posibles enfermedades?
Mientras se duchaba, se veía en la
cama con su….. Como llamarlo: Proveedor?. Porque el definitivamente era cliente
de este chico. No sabía como se comportaría.
Salió de la ducha. Kevin le esperaba
en la habitación, había desatado el cordel de la bermuda y se veía sobresalir
el vello pubiano.
La pequeña toalla que Kevin le había
dado para secarse, casi no le tapaba nada. La llevaba sobre su virilidad, más
bien frente a ella.
-Ven, siéntate a mi lado. Kevin
hacía espacio en el borde de la cama para Pedro, que no podía dar paso, no
sabía si por timidez o por miedo. Al fin se sentó al lado de Kevin.
-Que quieres hacer?- Kevin empezó
acariciando el brazo derecho de Pedro. –Tienes mucho vello.
Pedro no sabía si tocarle o no, así
que Kevin tomo su mano derecha y la coloco sobre su muslo izquierdo. Pedro
sintió por primera vez los velludos muslos de un hombre en sus manos. La pasaba
suavemente por el muslo, y comenzó a bajarla por los gemelos…
-Vas al gimnasio frecuentemente? La
excitación de Pedro no le permitía hablar claramente.
-Todos los días… Hay que mantener el
cuerpo….
Kevin (sería un nombre ficticio?),
continuo acariciando a Horacio (Pedro), quitándole la toalla que aún permanecía
en la entrepierna. Pedro no sabía que sentía en ese momento. Sus manos
empezaron a acariciar el pecho afeitado de Kevin, sus poderosos brazos, su duro
abdomen. Evitaba seguir bajando la mano o pasaba hacia las piernas sin tocar la
virilidad de Kevin….
-Me gustan los gorditos como tú. Kevin se puso de pie y se bajo las bermudas,
dejando al descubierto un miembro aún no erecto, pero largo y circuncidado, que
terminaba en un vello pubiano corto por afeitárselo. Se puso en frente a Pedro,
que tenía el miembro de Kevin en su cara.
-Te gusta? Kevin se movía su miembro
con su mano derecha, intentando acercarlo a los labios de Pedro, que aún no
sabía como comportarse. Ambas manos de Pedro aún estaban sobre los muslos de
Kevin. Fueron subiendo lentamente, hasta que por fin tocaron los huevos grandes
y suaves, cubiertos por un fino vello.
-Si quieres me pongo preservativo
para que lo chupes.
-Si, póntelo. Pedro no hubiese
querido dar esa respuesta. Quería sentir la piel del miembro de Kevin en su
boca, pero….
Kevin se coloco el preservativo
sobre su miembro duro. Era largo, como una aguja, termina en un glande que
lucía agrandado para la contextura del cuerpo de su virilidad. Recto….
Pedro sintió el glande en su
garganta en las primeras de cambio. Se percato que tenía todo el miembro de
Kevin en la boca. La sensación era de tener un chicle, quizás por el
preservativo, pero por primera vez no se había imaginado tener uno en la boca.
Un movimiento instintivo de su cabeza comenzó, dándole más placer.
Le complacía los movimientos de la
cintura de Kevin. Mientras chupaba, Pedro tenía los huevos de Kevin en la mano
izquierda y su mano derecha se paseaba por el marcado abdomen de su
“proveedor”.
Pedro saco el miembro de Kevin de su
boca. Se levanto e intento besarle en la boca.
-Besos con lengua no- Le dijo Kevin.
Sin embargo Kevin mordió el labio superior de Pedro.
Se acostaron en la cama. Pedro
seguía chupando el miembro de Kevin, que ahora estaba más duro aún. Las manos
de Pedro se movían hasta donde podían alcanzar: Los brazos, las axilas con algo
de vello, los pectorales, los muslos. Intentaba captar todos los rincones de
Kevin.
De repente dejo de chupar. Sentía que
su miembro se iba a convertir en un volcán. Y la erupción vino poco después. Un
gigantesco chorro de semen salió de su miembro no circuncidado, que cayo en las
sábanas de Kevin.
-Perdona que te haya ensuciado las
sábanas- Pedro no tenía aliento.
-No te preocupes. Pasa a menudo. Se
lavan y ya esta.
Pedro (Horacio) estaba sobre la cama
de un desconocido, desnudo, con su primer orgasmo sin masturbación, intentando
recuperar el aliento.
-Te doy un masaje mientras
descansas?. Kevin se había quitado el preservativo, aunque su miembro
continuaba duro.
-Me costará más dinero?
-Solo si te pasas de la hora….Kevin
sonreía mientras sacaba del cajón de la mesilla de noche un bote de aceite.
-Ponte boca abajo.
El aroma del aceite relajo aún más a
Pedro. Sentía placer cuando las manos de Kevin pasaban por su espalda, por su
culo. Cada vez que Kevin subía a sus hombros, con la mano intentaba tocar el
miembro de Kevin, y cuando lo hacía, lo apretaba y lo acariciaba. Mayormente, tocaba las piernas de Kevin,
velludas y musculosas.
Kevin lo volteo boca arriba. Ya el
miembro de Pedro volvía a estar duro y grande.
-Que más quieres hacer? Kevin tenía
su mano en el miembro de Pedro, estirándole, hasta que apareciera su glande a
la vista. –Quieres que te penetre?.
Pedro no sabía que contestar. En sus
fantasías él era pasivo, pero había leído muchas veces sobre la incontinencia
del esfínter anal en homosexuales.
Kevin siguió con sus manos sobre el
miembro de Pedro, sobre sus huevos, y bajo hasta su ano. Con su dedo medio,
masajeaba el esfínter. Pedro sentía más duro su miembro.
-Quieres que te penetre?- Insistió
Kevin.
-Si- La respuesta de Pedro fue muy
queda. -Por favor se cuidadoso, tengo hemorroides.
Antes de levantarse Kevin volvió su
mano sobre el miembro de Pedro. Se lo
puso un poco en la boca, paseando su lengua en el glande de Pedro. Luego se puso
sobre Pedro para alcanzar el preservativo que había dejado sobre la almohada. Pedro
le besaba en el pecho, en los brazos.
Kevin se coloco el preservativo y
abrió las piernas de Pedro. Tomo un poco de gel y lo unto en el ano. Se
mezclaba con los vellos del culo de Pedro, por lo que tuvo que apartarlos un
poco. Se coloco algo de gel también en su miembro protegido.
El miedo de Pedro hacia que
contrajera el esfínter.
-Relájate- Le dice Kevin. –Te dolerá
un poco, pero después no querrás que te lo saque.
Pedro intento relajarse, pero no
podía. El miedo era intenso.
-Tranquilo, lo disfrutarás. Kevin
coloca la punta de su miembro en el esfínter de Pedro.
En una especie de descuido, Pedro
sintió como Kevin entraba en su cuerpo. Como predijo Kevin, dolió un poco, pero
luego era placentero. Su culo virgen recibía por vez primera un miembro viril,
duro, largo, que le haría sentirse feliz.
Al estar boca arriba, veía a Kevin.
Estaba extasiado en como era amado por un hombre tan guapo, tenia sus dedos en
las tetillas de Kevin, las apretaba, las rozaba, intentaba pasarles la lengua,
pero creía que si se movía mucho, el miembro de Kevin se saldría.
Estaba en las estrellas, en la
galaxia del placer. Pedro no se daba cuenta de que gritaba pidiendo más. Se
coloco en la cama apoyando los codos y las rodillas. Kevin volvió a entrar en
él. Ya no había dolor inicial, había placer inicial, que se hacía más intenso
con cada movimiento de las cadera de Kevin y las de su culo.
El volcán volvió a erupcionar. El
chorro fue menos potente, pero abundante. Se fue acostando lentamente en la
cama, haciendo que Kevin se acostara sobre él sin dejar de estar dentro de él.
-No te levantes. Quédate sobre mí,
hasta que se salga sola.
Estuvo uno sobre él otro unos 15
minutos más o menos. Kevin saco su
miembro con cuidado, para no dejar el preservativo dentro.
-Lo has disfrutado mucho –Kevin
recibía 4 billetes de 50 € de la mano de
Pedro.
-Si, me has hecho sentir placeres
que no había sentido en años. Pedro ahora no quería quitar la mano del miembro
de Kevin, quien ya tenía puesta la bermuda nuevamente.
Pedro volvió a ver a Kevin por
Internet al llegar casa. Aun tuvo una erupción más….
Hasta la próxima historia
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