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HISTORIAS (4 Amigos)
Enrique, Luis, Marcos y Lukas, había quedado pasar la tarde el sábado en casa del primero.
Enrique se había comprado un chalet en las afueras de Madrid (en un pueblo de la sierra, por la carretera de Burgos). Y había que inaugurarlo.
Enrique y Luis son compañeros de trabajo, Marcos novio de Luis y Lukas, un rubio polaco muy espigado y delgado era antiguo vecino de Enrique.
La comida transcurrió como debía hacerlo, chistes entre los 4, algunos problemas del trabajo de los 4 (Enrique y Luis son informáticos, Marcos funcionario de la Comunidad de Madrid y Lukas médico). Hablaron de la crisis, de la inflación, del Euribor. Temas de toda sobremesa en la España actual.
Luego a jugar con la wii. Interesante partido de tenis doble que Enrique y Luis ganaron en 45 min (todo un record).
La tarde languidecía sobre la sierra, el ocaso, hacia sobras interesantes sobre los tejados de las casas del pueblo.
-Quieren tomar algo más? Pregunto el anfitrión a sus invitados.
-Vodka- grito Lukas desde el servicio.
-Mejor un cubata –dijo Luis
-Nos vamos a quedar hoy? Preguntaba Marco a Luis al tiempo que le abrazaba.
-No lo sé aún- Luis correspondía al abrazo y besaba una de las mejillas de Marco
-Se pueden quedar- Enrique venía de la cocina con el vodka para Lukas, que estaba de pie mirando una foto de Enrique en la mesa de centro del salón. –Todos si quieren
-Esa foto -comenzó a decir Lukas con su característico acento- te la hicieron en donde?
-En la Universidad de Stamford- respondió Enrique. -Me gradué allí.
-Buenos tiempos los de la universidad.
Lukas tenía un deje de nostalgia en esas palabras.
-Te has puesto algo mustio- Marcos dio una palmada en culo de Lukas, que le respondió con otra similar.
-Tan bien te fue en la Universidad? Era Enrique quien preguntaba.
-Ako (si en polaco). No solo desde el punto de vista académico…..
-Esto se pone interesante. Luis se acomodaba en el sillón haciéndole señas a Marcos para que se sentara junto a él.
-Tu primera vez? El tono que le dio Enrique a la pregunta indicaba su apremio por saber.
-Nie (no en polaco). Mi primer amor.
Luis, Marcos y Enrique empezaron a azuzar a Lukas para que contara su historia.
Era el año 1992, yo tenía entonces 19 años. Estaba en el segundo año de la carrera.
Aún estamos emocionados por la caída del muro y la apertura democrática en Polonia. Pero esa apertura aún distaba mucho de aceptar la condición gay de algunos de nosotros.
Uds. Saben que soy originario de Slupsk, una pequeña ciudad frente al Mar Báltico, asi que vivía de alquiler en Varsovia, en la calle Zlota, muy cerca del Palac de Kultury i Nauki. Un piso en la segunda planta, en un edificio vetusto, bien conservado.
Al principio vivíamos tres, pero Aleksander y Marian se mudaron a otro piso al enterarse de mi orientación sexual (un insulto al hombre polaco).
No podía hacer frente solo a los gastos del piso, asi que puse un aviso para alquilar las habitaciones.
No voy a negar que cuando venía a ver las habitaciones, también veía mis futuros compañeros. Algunos me gustaban más que otros, y cuando no me gustaban, ponía muchos peros para alquilar….
Una tarde llego Lech. Entonces tenía 18 años. Recién llegado de Bialystok, cerca de la Frontera por entonces de Rusia, ahora Bielorusia.
Expresivos ojos verdes, sobre una tez blanca, con algunas pecas y con signos de haberse tratado el acné. Cabellos castaños, que se enrojecía cuando le daba el sol. Era delgado, aunque atlético, siempre he pensado que por trabajar en el campo. Estaban muy marcados sus brazos y sus piernas.
Pregunto cuánto costaba la habitación y si había que dejar alguna fianza. Estaba alquilando la habitación por unos 5500 zloty de la época, pero al gustarme baje el precio a 3000 mas compartir los gastos de luz, agua y calefacción.
-Se pierde la cabeza por amor –Enrique hacía el comentario al tiempo que ponía frutos secos para picar.
-Cállate que interrumpes -Marcos parecía extasiado con la historia de Lukas.
No hicimos contrato –Prosiguió Lukas- Fue algo de palabra. 3000 zloty mensuales.
Durante algunos dias casi no hablábamos. Compartíamos la compra, los gastos de la casa y la compra. Hicimos una especie de horario para usar la lavadora cocinar y usar el baño. Teníamos un solo baño.
Habitualmente él llegaba primero a casa (trabajaba en una fábrica en un polígono industrial de Varsovia, nunca recordé cual era), sin embargo ese día llegué primero. Me fui a duchar, ya que Lech no estaba. Me lo imaginaba desnudo, mientras me duchaba, hacía que lo abrazaba, que le besaba. Solo le había visto una vez sin camisa y mostraba su atlética figura, con un “triangulito sexy” de vellos, como él decía, sobre su pecho. Me imaginaba su miembro grande y duro dentro de mi boca. Más de una vez me corrí pensando en hacer el amor con él.
-Pero el también es gay? –Luis se acomodaba su entrepierna
-Si –contesto Lukas, pero yo no lo sabía todavía.
-Que no interrumpan –Marcos se acomodaba en los brazos de Luis.
Les decía que me duchaba, y cuando Salí de la bañera me di cuenta que no había traído toalla.
Me disponía a salir a buscarla cuando escuche ruidos en el salón
-Eres tú Lech?.
-Si –me contesto
-Me podrías traer una toalla. No me la traje cuando vine a ducharme.
-Querías que te viera desnudo?
-Es posible- le contesté.
Lech toco la puerta del baño. Su brazo izquierdo se asomo por la puerta entreabierta. Como les he dicho, un brazo fuerte, con algo de vello (me excitan los vellos, básicamente porque yo soy casi lampiño). Tome la toalla. En ese momento mi virilidad estaba a tope.
-Tranquilízate Lukas- me decía yo mismo. Te puedes llevar una decepción.
Intenté calmarme mientras me secaba, pero no podía dejar de pensar en Lech. Quería estar con él, pero no me atrevía a dar el paso. Para esa época, en Polonia te podían matar si te denunciaban por gay.
Decidí ver lo que pasaba, así que me enrollé la toalla en la cintura, y salí del baño.
Lech estaba de pie frente al televisor, tomaba una cerveza, que había traído de la compra que hizo. Se había quitado la camisa, dejando ver sus brazos. Su espalda fuerte y musculosa aún se escondía debajo de la camiseta sin mangas que llevaba.
-Hace calor hoy- le dije.
-Un poco si – me contesto- Se volteó en ese momento y dejo ver sus pectorales definidos debajo de la camiseta que casi se rompía.
-Es la primera vez que te veo sin camisa- Lech se me acercaba y eso me ponía nervioso.
-Eres casi lampiño. Quieres cerveza?
La tome directo de la lata, intentando saborear los labios de Lech.
Para ese momento estaba a mil. Debía verse mi dureza debajo de la toalla. Me senté para disimular, no recordé que llevaba la toalla.
-Estas nervioso Lukas…Lech me puso las manos sobre mis hombros.
-Nie…Me voy a vestir.
Me levante para ir hasta mi habitación cuando Lech me cerro el paso. Lentamente me quito la toalla de mi cintura que dejo ver mi miembro erecto.
Es como lo imaginé –Lech me tomaba de mi miembro con naturalidad, como si lo hubiese hecho antes- Delgado como su dueño.
Dejaba que Lech siguiera moviendo mi virilidad. Mientras acariciaba sus brazos.
Nos besamos. Lech es algo bajito, yo mido 1.95 y el 1.85 por lo que tenía que ponerse en punta de pie para besarme. Nos abrazamos en medio del salón. No sabía dónde ponerle las manos. En sus brazos, en su pecho, en su cara. Le amaba y era correspondido.
Se quitó la camiseta, dejando ver su pecho con el “triangulito sexy” de vello sobre el. Me tomo por la cintura y nos fuimos a su habitación. Yo llevaba mi mano derecha en sus nalgas, duras como acero.
-Porqué no hicimos esto antes? Pregunté al tiempo que me echaba en su cama.
-Porque teníamos miedo uno del otro. Lech se había quitado el pantalón vaquero que llevaba, dejando ver su hermoso miembro grueso. Siempre me lo imagine más largo, pero resulto algo pequeño, pero muy grueso. Sus piernas musculosas estaban salpicadas de un fino vello, que aumentaban en la medida que se acercaba a los pies.
Nos continuamos besando por todo el cuerpo. Me sentía en el cielo cuando sus labios rozaban mi cuerpo, cuando su lengua pasaba por mi pecho, por mi abdomen.
Se coloco sobre mí, posando su virilidad en mi cara. Comencé a chupar su grueso miembro con placer, que era mayor al sentir el mío en su boca. Era maravilloso el movimiento que imprimía a sus caderas, haciendo que su miembro penetrara profundo en mi garganta.
Acariciaba sus huevos, sus nalgas, sus muslos. Mientras el introducía su dedo índice en mi ano, aumentando el placer que sentía.
Volteo su cabeza hacía la mía. Mi cuerpo delgado estaba a merced de sus potentes brazos. Sentía su miembro en mi culo. Sus manos me apretaban el pecho contra su cuerpo. Era feliz en ese momento.
Se puso frente a mí. Sus ojos verdes mostraban picardía. Una sonrisa dejaba ver sus deseos.
-quiero penetrarte.-me dijo-. Quiero poseerte, para que después me poseas a mí.
-Espérate un momento Lukas- Marcos interrumpió abruptamente. No puedo más, debo ir al baño.
-No vale complacerse solo-Era Luis quien decía esas palabras.
Luego de la pausa, Lukas retomo la historia.
-Donde me había quedado….
-En que iban a…
-Ya. En aquella época en Polonia, había muchas dificultades para encontrar preservativos. Como estudiaba medicina, en la consulta de planificación familiar dejaban preservativos para las chicas. Me había llevado unos cuantos de esa consulta. Había que ser precavidos en aquella época, porque te podía llevar preso si decías que eras gay.
Saque el preservativo. Lech lo tomo y me pregunto si quería ser yo primero quien lo penetrara o al revés. Le dije que sería igualmente feliz.
Se coloco el preservativo en su miembro. Lucía apretado, era realmente grueso y daba la sensación de explotar.
-Se va a romper- le dije-
-Esperemos que no.
Tenía poca experiencia (ambos teníamos poca experiencia), me puse boca abajo. Mi corazón latía a 100 por seg. Me estremecí cuando sentí sus dedos ensalivados untándome el ano. Luego su miembro se introdujo, con algo de dificultad. Sentí que las entrañas se abrían al paso de un gigantesco taladro. El placer era intenso, a la par de mis gemidos.
Su vaivén hacia que su pubis golpeara mis nalgas, cada vez más fuerte. Yo intentaba moverme, pero me daba miedo que se saliera. Asi que me quedaba pasivamente, sintiendo sus huevos en mi periné.
De repente unos movimientos rápidos me hicieron saber que había llegado su orgasmo. Gritaba calladamente (una incongruencia), y apretaba mis brazos con sus manos.
Se quito el preservativo, derramando algo de su semen en mi pierna izquierda, porque yo seguía boca abajo. Se acostó a mi lado jadeando aún su placer.
Un rato más tarde me coloco el preservativo y se coloco de lado, abriendo sus nalgas lo más posible con su mano derecha.
Su culo velludo hizo que me aumentara la dureza de mi miembro. Estaba esperando ese momento.
Me coloque detrás de él y lo penetré. Me costó un poco al principio, pero nos acoplamos rápidamente.
Sentía como apretaba su culo sobre mi miembro. El placer que me producía era intenso. Estuvimos unos minutos asi, de lado.
Intento sentarse sobre mí, pero ya no pudo. Una explosión de semen salió de mí, llevándome hasta el cielo.
Fue muy intenso aquella vez. Dormimos desnudos aquella noche. No quería que terminara.
Mejoramos nuestras técnicas de amantes, pero aquella vez fue espléndido.
-Que fue de él? –Enrique preguntaba intentando esconder su entrepierna.
-Vivimos juntos hasta que terminé la carrera. Un día no llego a casa. Lo denuncié en la policía y lo estuvieron buscando. Nunca apareció.
-En qué año fue eso? Lo de desaparecer? –Miguel acariciaba la pierna de Luis
-En 1995. Lukas intento esconder una furtiva lágrima.
-Esto ha sido emotivo Lukas –Enrique se levanto y abrazó a Lukas. Ya veo porque no habías hablado de esto.
-Ha pasado tiempo, aunque aún espero….
-Qué hora es? Marcos se desperezaba
-Hora de hacer el amor. Luis besaba a Marcos con pasión. Más después de esta historia.
-Ya me lo imaginaba. Marcos tomo la mano izquierda de Luis y comenzaron a subir las escaleras. –Donde vamos a dormir, Enrique?
-En la segunda habitación después de las escaleras.
-Y donde duermo yo?.
-Mi amigo Lukas –Enrique comenzó esas palabras poniendo la mano sobre el pecho de Lukas. Me gustaría que me examinaras. Hace tiempo que siento algo…..
-Y cuál es tu enfermedad?
Enrique beso a Lukas en los labios. –Tú.
Subieron las escaleras y se cerró la puerta de la habitación principal tras ellos….
Esa noche hubo dos parejas más amándose en la sierra madrileña.
Hasta la próxima historia
Y seguimos pendientes de tus historias!!!
Gracias por compartir tus escritos con nosotros
He leído tus publicaciones aquí.
Son buenas tus historias. ¿Eres escritor o periodista?
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