TU ESTAS AQUIBlogs / blog de supersticiones / Suerte te dé DIOS...
Suerte te dé DIOS...
¿Suerte?
Es bastante común oír que alguien pide a otro, por lo general su amigo, que le desee buena suerte para determinada empresa; o que la gente, como un llamado a la prudencia, advierta que "no hay que tentar a la suerte". Hay otros que confían tanto en los buenos hados, que creen a pie juntillas aquello de "Suerte te de Dios; que el saber poco te importa..."
Los racionalistas sostienen que la creencia en la suerte demuestra un pensamiento ilusorio o mágico, como el asegurar que al final del arcoiris es posible encontrar una olla con oro.
El doctor Richard Wiseman, psicólogo ingés, colaborador de la BBC de Londres y de los diarios The Daily Telegraph y The Guardian, tras un estudio de ocho años que incluyó numerosas entrevistas con personas "suertudas" o desafortunadas, llegó a la conclusión de que, en efecto, hay quienes saben cómo atraer y aprovechar al máximo la buena fortuna; encontró que los afortunados, sea de manera consciente o instintiva, utilizan cuatro principios básicos para atraer la buena suerte, mejorarla o incrementarla. Éstos son: maximizar oportunidades, seguir corazonadas, tener expectativas positivas y cambiar el signo de la suerte. A estas personas suele irles bien, aunque no usen amuleto alguno.
Pero ¿Qué es la suerte? según los diccionarios, es un encadenamiento de los sucesos considerado como fortuito o casual o la casualidad a que se fía la resolución de algo, o aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas.
"La superstición es la religión de las mentes débiles": Edmund Burke
Amuletos y Talismanes
El término amuleto procede del latín amuletum, que Plinio utilizó para designar al objeto que protegía a las personas contra las enfermedades y que era una sustancia médica, ya que actuaba tanto directa como indirectamente. Es curioso que, durante muchos años, la palabra maleficio fue sinónimo de enfermedad.
El amuleto, en su forma más elevada, se convierte en un talisman. Este último término es de origen incierto. Algunos etimologistas lo ubican con raíz en la palabra hebrea Tseiem, imagen, aunque también se encuentra en el árabe, bajo la formade tilasm o tillams. El talismán, aunque proceda de materiales naturales, es muy procesado, en tanto que el amuleto funciona en virtud de las potencialidades de la propia cosa de la que procede, ya sea un hueso u otra parte de un animal, un vegetal o un mineral.
Para decirlo de otra manera: suerte es la creencia en una organización de los sucesos afortunados y desafortunados, y es una forma de superstición interpretada de forma diferente por infividuos diferentes. Por ejemplo: si a alguien le cae una maceta en la cabeza, tuvo muy mala suerte. Pero si otro vio cuendo el primero era golpeado, considerará que tuvo muy buena suerte de ni haber pasado bajo el susodicho balcón en el momento en que éste se precipitó, pese a qe cualqiera hubiera pasado por ahí en momentos precisos, tenía exactamente las mismas probabilidades de que el objeto le cayera encima o no.
Los racionalistas sostienen que la creencia en la suerte es resltado de un pensamiento ilusorio o bien de un razonamiento pobre, la mayor parte de las personas piensan que la suerte está allí, y que es algo que sucede, sin que se pueda controlar y a veces ni siquiera predecir: el destino que cae sobre nosotros del mismo modo que la maceta sobre la testa del infortunado del ejemplo, ni más ni menos. Sin embargo, la mayor parte de quienes creen en la suerte coinciden en que puede influirse sobre ella, por ejemplo utilizando medios mágicos, muchas religiones africanas como el vudú, por citar una de las más conocidas, tienen ideas supersticiosas muy arraigadas, entre las que se incluye la creencia de que terceros pueden influir en la suerte de un individuo. Es por ello que los chamanes y hechiceros son temidos: ellos, según poseen la gran y especial facultad de proporcionar buena o mala suerte a quienes acuden a ellos. En contrapartida, algunos personajes como Jean Paul Sartre y Sigmud Freud, consideraban que la creencia en la suerte tiene más relación con el control de los sucesos de la propia vida, y la subsiguiente huída de la responsabilidad personal, de manera que quienes se quejan de ser presos de la mala suerte, si son observados en detalle, mostrarán qe llevan un estilo de vida errático, indolente o arriesgado.
Sucesos buenos y malos, faustos o infaustos, le ocurren a todo mundo. Cómo sean éstos asumidos, tiene mucho que ver con el concepto que se tenga de la suerte que, también, es considerada como un simple juego de la mente con el fin de poder dar una razón acerca de por qué suceden cosas imposibles, o coincidencias difíciles de explicar incluso si para ello se acude a los vericuetos de las leyes de probabilidades y otras cuestiones matemáticas. De tal manera, mientras unos consideran que la suerte es una gran mentira, otros están deseando atraparla.
El individuo maniático, como el supersticioso, puede ser consciente de lo absurdas e irracionales que son sus acciones, pero se siente incapaz de eludirlas.
Enviar un comentario nuevo